CaserĂ­o de Icor

El CaserĂ­o de Icor se halla junto a la carretera general, a 330 m de altitud y a 12,2 km de El Lomo de Arico. Pese a ser pocas las viviendas y con un carĂ¡cter generalizado de austeridad, el conjunto presenta un interĂ©s singular, como muestra de una bella arquitectura rural conservada con bastante pureza. Los inmuebles aparecen jalonando el camino que baja en pendiente y a lo largo de Ă©l se pueden observar casas de dos plantas o terreras.
Estos edificios, cuyo estilo arquitectĂ³nico es el tradicional canario, pueden ser de un solo bloque, en forma de «L» para protegerse sobre sĂ­ mismos del viento dominante o bien agrupando sus dependencias en torno a un amplio patio. Sus puertas y ventanas se orientan hacia el naciente o el sol del mediodĂ­a. Todas se cubren de la brisa del norte dando la espalda a las lluvias y tormentas. Su techumbre cubierta en su exterior por teja Ă¡rabe, puede ser de una, dos o cuatro aguas, presentando diversas edificaciones enlucido de cal. El piso de madera y el techo terminado en tablas machihembradas o con varillas que tapan las rendijas (o encuentros entre tablas), evitan asĂ­ que caiga la tierra del tejado.
No todas las casas de labor tienen altillos (granero o tronja), pero en el CaserĂ­o de Icor cinco de las seis casas que se datan como las mĂ¡s antiguas tienen tronja, coincidiendo tambiĂ©n con aquellas que detentan un cierto prestigio sobre las mĂ¡s sencillas. Se accede desde el exterior a estos altillos por una escalera de toba sin barandas que termina en una rĂºstica balconada con barandal primitivo, de tablas poco elaboradas que se clavan sobre guĂ­as vistas. El piso de los graneros estĂ¡ prĂ³ximo al techo. Las vigas de tirante llegan prĂ¡cticamente al pecho del labrador que habrĂ¡ de agacharse para acceder al fondo de la estancia. La viga cumbrera permite que por su altura pueda estarse de pie al centro del granero.
Las mĂ¡s antiguas de las casonas han sido datadas en el siglo XVIII; aunque alguna aparece con ampliaciones y reformas en la carpinterĂ­a, practicadas en el siguiente. Hoy en dĂ­a se hallan casi todas deshabitadas, por el progresivo abandono del lugar.
Hacia 1778 contaba con 5 edificios de dos plantas, ocupados por unas 20 personas, y una casa terrera inhabitable, que serĂ­a la mĂ¡s antigua. Esta situaciĂ³n variĂ³ poco a lo largo del siglo XIX, que tenĂ­a 11 casas, 5 de dos plantas, 3 terreras y 3 mĂ¡s humildes. Por entonces eran unos 36 habitantes. SegĂºn el padrĂ³n municipal de 1987, la zona presenta un total de 71 habitantes, habiĂ©ndose acusado un notorio despoblamiento a partir de 1940.
El CaserĂ­o de Icor aparece a mediados del siglo XVI, sin ninguna demarcaciĂ³n y lĂ­mites señalados, siendo una agrupaciĂ³n de familias destinadas al cultivo del trigo, viña y Ă¡rboles frutales, y a la ganaderĂ­a con cabras y ovejas.