
El primer contacto con Canarias también puede emocionar
Cuando un viajero aterriza en Tenerife comienza mucho más que unas vacaciones. Empieza una experiencia, una forma de descubrir un territorio y una oportunidad para conocer aquello que hace diferente a un destino. La primera impresión no siempre la deja un paisaje o un hotel; en muchas ocasiones nace en el mismo lugar donde comienza el viaje: el aeropuerto.
Cada día, miles de personas procedentes de distintos países cruzan las puertas del Aeropuerto Tenerife Sur. Algunos llegan por primera vez. Otros regresan buscando aquello que ya conocen. Todos comparten algo en común: durante unos minutos, antes de dirigirse a su alojamiento, están abiertos a descubrir qué les ofrece el lugar que acaban de visitar.
Con esa idea trabaja desde hace años el Centro de Iniciativas y Turismo de la Comarca Sur de Tenerife (CIT Sur). Coincidiendo con la celebración del Día de Canarias, la entidad traslada esta conmemoración al principal punto de entrada de la isla para ofrecer una bienvenida diferente, capaz de despertar la curiosidad, acercar la cultura canaria y mostrar que detrás de un destino turístico existe una identidad construida durante generaciones.

No se trata únicamente de organizar una celebración. Tampoco de instalar un stand informativo. El objetivo es mucho más ambicioso: conseguir que miles de visitantes comiencen a descubrir Canarias antes incluso de abandonar la terminal de llegadas.
Porque la mejor promoción turística no consiste únicamente en enseñar un paisaje. Consiste en transmitir emociones, explicar quiénes somos y hacer que quien nos visita comprenda que esta tierra tiene mucho más que ofrecer que un clima privilegiado.
Cada edición representa una nueva oportunidad para acercar la tradición, la gastronomía, la artesanía y el producto local a un público internacional que, probablemente, nunca habría tenido la ocasión de conocer de cerca muchos de estos elementos. Durante unas horas, el aeropuerto deja de ser únicamente un lugar de tránsito para convertirse en un escaparate vivo de la cultura canaria.

Mucho más que una celebración del Día de Canarias

El Día de Canarias es una fecha que invita a recordar nuestras raíces, pero también a compartirlas. Precisamente esa filosofía es la que impulsa al CIT Sur a organizar esta acción año tras año en un espacio tan singular como el Aeropuerto Tenerife Sur.
La elección del lugar no es casual.
Por sus instalaciones pasan diariamente miles de pasajeros procedentes de mercados nacionales e internacionales. Es el primer escenario que encuentran quienes llegan al sur de la isla y, por tanto, el lugar perfecto para transmitir una imagen cercana, auténtica y diferente de Canarias.
Mientras otros destinos promocionan únicamente sus playas o sus paisajes, esta iniciativa apuesta por mostrar aquello que no siempre aparece en las guías de viaje: el trabajo de nuestros agricultores, la calidad del producto local, las tradiciones que siguen vivas, el valor de la artesanía, la riqueza de nuestro folclore y el enorme patrimonio cultural que forma parte del día a día de quienes vivimos aquí.
Durante la celebración se estimó el paso de alrededor de seis mil pasajeros por la terminal, una cifra que convierte esta acción en una de las iniciativas de promoción directa con mayor capacidad de difusión desarrolladas por el CIT Sur. Miles de personas pudieron contemplar el espacio, acercarse, hacer preguntas, degustar productos, fotografiarse y llevarse una imagen completamente distinta de Canarias.
Ese es precisamente el valor de esta propuesta: crear un contacto directo entre el visitante y el territorio.
No existen pantallas, anuncios ni campañas publicitarias. Existe una conversación, una degustación, una explicación o una fotografía capaz de permanecer en la memoria mucho más tiempo que cualquier folleto turístico.

Un espacio pensado para despertar la curiosidad

Nada fue improvisado.
El espacio diseñado por el CIT Sur fue concebido para llamar la atención desde la distancia y despertar la curiosidad de quienes recorrían la terminal.
La decoración combinaba elementos representativos de Canarias con zonas dedicadas al producto local, la artesanía y el sector primario, creando un recorrido en el que cada rincón contaba una historia diferente.
Desde el primer momento los viajeros encontraban una imagen colorida y acogedora donde predominaban los materiales naturales, la presencia de productos de la tierra y una ambientación inspirada en nuestras tradiciones.
Lejos de convertirse en una simple exposición, el espacio invitaba constantemente a participar.
Era posible detenerse para conversar con productores locales, descubrir cómo se obtiene la miel, conocer el trabajo de los artesanos, degustar productos tradicionales o fotografiarse rodeado de elementos que representan la identidad de Canarias.
La intención era sencilla: que nadie pasara de largo sin sentir la curiosidad de acercarse.
Y así ocurrió.
A lo largo de toda la mañana fueron cientos las personas que decidieron detenerse unos minutos para descubrir qué estaba sucediendo en aquel rincón del aeropuerto donde los aromas, los colores y la música rompían con la rutina habitual de una terminal de llegadas.

Vestimenta tradicional: cuando la historia también se viste

Uno de los aspectos que más interés despertó entre los visitantes fue la presencia de la vestimenta tradicional canaria.
Para muchos turistas era la primera vez que contemplaban de cerca los trajes típicos del Archipiélago y descubrían la riqueza de sus tejidos, los detalles de su confección y la diversidad existente entre las distintas islas.
Cada prenda habla de una época, de un oficio y de una forma de entender la vida.
Los sombreros de palma, los chalecos bordados, las enaguas, los pañuelos, las faldas de rayas y los complementos tradicionales despertaban continuamente preguntas entre quienes se acercaban al espacio.
No era extraño escuchar cómo algunos visitantes preguntaban si aquella indumentaria seguía utilizándose o en qué celebraciones podía verse actualmente.
La respuesta servía para explicar que las tradiciones no pertenecen únicamente al pasado. Siguen formando parte de romerías, fiestas populares, encuentros folclóricos y numerosas celebraciones repartidas por toda Canarias.
Mostrar la vestimenta tradicional en un lugar tan internacional como el aeropuerto permitía acercar una parte fundamental de nuestra identidad cultural a personas que, de otra manera, difícilmente tendrían la oportunidad de conocerla.
Los sabores que mejor cuentan quiénes somos

Si hay un lenguaje que todos los viajeros entienden, independientemente del país del que procedan, ese es el de la gastronomía.
Por ese motivo, el producto local volvió a ocupar un lugar protagonista dentro de la celebración.
Las tradicionales papas con mojo despertaron la curiosidad de quienes llegaban por primera vez a Tenerife y también de muchos visitantes habituales que aprovecharon la ocasión para volver a disfrutar de uno de los sabores más representativos del Archipiélago.
Pero detrás de cada degustación existía un mensaje mucho más profundo.
El CIT Sur quiso recordar que esos productos no aparecen por casualidad en nuestras mesas. Son el resultado del esfuerzo de agricultores, cooperativas, productores y pequeñas empresas que mantienen viva una parte esencial de nuestra economía y de nuestra cultura.
Cada explicación ayudaba a comprender que una simple papa cultivada en nuestras medianías, un mojo elaborado siguiendo recetas tradicionales o una miel producida en Tenerife representan mucho más que un alimento.
Representan paisaje, tradición, sostenibilidad, empleo y una manera de entender el territorio que continúa pasando de generación en generación.
Muchos visitantes aprovecharon para preguntar dónde podían adquirir estos productos durante su estancia, demostrando que la promoción del producto local no termina con una degustación. Muy al contrario, puede convertirse en el inicio de una experiencia gastronómica que continúe a lo largo de todo el viaje, beneficiando a productores, comercios y establecimientos de la isla.
Porque cuando un visitante descubre el valor de aquello que consume, deja de ser un simple turista para convertirse en un embajador de nuestro territorio.
El mundo de las abejas, una de las grandes atracciones


Entre todos los espacios que formaban parte de la celebración, uno de los que más curiosidad despertó fue el dedicado a la apicultura. El panel con abejas vivas permitió a los visitantes observar de cerca el funcionamiento de una colmena, una experiencia poco habitual que atrajo tanto a adultos como a niños.
La exposición se completó con diferentes herramientas utilizadas por los apicultores, como el tradicional ahumador, acercando al público un oficio que forma parte del sector primario de Tenerife y que resulta fundamental para la producción de una miel reconocida por su calidad.
La miel de Tenerife, un producto que habla del territorio
La miel fue otro de los grandes protagonistas de la celebración. Los visitantes pudieron conocer distintas variedades producidas en Tenerife y descubrir cómo la riqueza floral de la isla influye en los aromas, colores y sabores de cada una de ellas.
Más allá de la degustación, esta propuesta permitió explicar el trabajo que realizan los apicultores y poner en valor un producto estrechamente ligado al paisaje y a la biodiversidad de Canarias.
Muchos viajeros aprovecharon para interesarse por el proceso de producción y por los lugares donde adquirir miel local durante su estancia, demostrando que este tipo de acciones también contribuyen a apoyar al productor de cercanía y a despertar el interés por la gastronomía






Un esfuerzo compartido para mostrar la mejor imagen de Tenerife





Detrás de esta celebración existe un importante trabajo de coordinación entre administraciones, entidades y empresas que comparten un mismo objetivo: mostrar la riqueza cultural, gastronómica y patrimonial de Tenerife a quienes llegan a la isla.
La iniciativa contó con la colaboración de AENA, Turismo de Tenerife, el Cabildo de Tenerife, a través de la Casa de la Miel, y la participación de los ayuntamientos de Arona, Adeje, Fasnia, San Miguel de Abona y Granadilla de Abona, cuya implicación permitió proyectar la diversidad y el potencial de los municipios del sur de Tenerife ante miles de visitantes.
Junto a las instituciones, también desempeñaron un papel fundamental las empresas y proyectos vinculados al producto local y a las tradiciones canarias. La colaboración de LACASMI (Sociedad Cooperativa Agrícola San Miguel), Mente Tierra Miel, Meme Alfarero y el Restaurante El Cine enriqueció la celebración con productos de proximidad, demostraciones y experiencias que permitieron acercar al público el trabajo que desarrollan agricultores, artesanos y productores de la isla.
Promocionar un destino es compartir aquello que lo hace único



Durante unas horas, el Aeropuerto Tenerife Sur dejó de ser únicamente un lugar de paso para convertirse en un espacio donde miles de personas pudieron descubrir una parte de la identidad de Canarias. La música, la vestimenta tradicional, la artesanía, el producto local y el contacto directo con quienes lo hacen posible ofrecieron a los visitantes una bienvenida diferente, cercana y llena de significado.
Con esta iniciativa, que el CIT Sur organiza cada año con motivo del Día de Canarias, la entidad reafirma su compromiso con la promoción del territorio, apostando por un turismo que pone en valor la cultura, el sector primario y las personas que mantienen vivas nuestras tradiciones.
Porque un destino no se recuerda solo por los lugares que se visitan. También permanece en la memoria por las experiencias vividas, por los sabores descubiertos, por las historias compartidas y por la hospitalidad de quienes reciben al visitante.
Ese es el recuerdo que el CIT Sur quiere que miles de viajeros se lleven de Tenerife desde el mismo momento en que ponen un pie en la isla.